La Filmoteca de la UNAM en el Festival de Cine Mudo en Pordenone

Publicación revista Toma


Fotograma entrevista a Zapata

En su autobiografía, Charles Chaplin cuenta que cuando supo del surgimiento del sonoro pensó que los días del mismo estaban contados y que insistiría en hacer cine mudo, pues creía que en el mundo podía haber un “sitio para toda clase de diversiones”. Sin embargo, la fuerza del sonido creció y todas las salas comenzaron a instalar la innovadora tecnología. Se inició así lo que Chaplin llama “el ocaso del cine mudo”. Casi un siglo después, las películas silentes se han convertido en el terreno de los especialistas y amantes del cine, en la tarea de los apasionados de la restauración y la conservación de la memoria.

Desde 1981, y durante la primera semana de octubre de cada año, se celebra Le Giornate del Cinema Muto en la ciudad italiana de Pordenone. La “jornada” fue precisamente organizada y encabezada por apasionados, estudiosos y conocedores del cine mudo, como Livio Jacob, Paolo Cherchi Usai, Piero Colussi y David Robinson, entre otros, con la intención inicial de reunirse para ver películas antiguas del período silente. Hoy en día y gracias a la colaboración de diversos archivos fílmicos, principalmente europeos y estadounidenses, Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone es el festival de cine silente más importante del mundo, en el cual se han presentado los más valiosos materiales fílmicos de ese período, con un estado de restauración casi total.

El Teatro Verdi es la sede de las exhibiciones del festival de Pordenone. El Dr. Aurelio de los Reyes, investigador, historiador y estudioso del cine mudo mexicano, y asiduo de Pordenone desde los años noventa, al rememorar algunos de los materiales allí vistos, no olvida especialmente obras como El hombre de la cámara (1929), de Dziga Vértov, la cual nos cuenta que musicalizaron a partir de la partitura escrita por el propio Verdi; partitura que localizaron en Moscú. Filme soviético de avanzada, El hombre de la cámara anuncia, desde sus inicios, el deseo de experimentar con el lenguaje cinematográfico sin recurrir a actores, intertítulos o escenarios, sino simplemente contar “un extracto del diario de un camárografo”. El Dr. de los Reyes tampoco olvida la exhibición de Avaricia (1924), de Stroheim, de los filmes silentes del cine nórdico (de Finlandia, Noruega y Suecia), de obras soviéticas que muestran los experimentos con el montaje de Kuleshov (1899-1970), de las sesiones dedicadas al cine chino de la Revolución de Mao o al cine japonés, que aún en los años treinta realizaba películas mudas, cuya proyección era acompañada por la figura de un narrador o “benchi”. Aurelio de los Reyes también destaca la exhibición en Pordenone de toda la obra del gran revolucionario de la narrativa cinematográfica que fue el estadounidense David Wark Griffith (1875-1948). En palabras del Dr. de los Reyes, se trata “de más de 300 películas hasta su último largometraje”; lo que convierte al festival de Pordenone en un referencia en cuanto al rescate y la proyección de la obra de este autor.

Todas las exhibiciones están abiertas no sólo a los invitados del festival, sino al público local, y se efectúan con reconstrucción de época y acompañamiento vocal o musical, a la manera de la funciones realizadas en la época del cine silente. El propio Dr. de los Reyes recuerda su experiencia en esta travesía en el tiempo que suponen las proyecciones de Pordenone:

Otra de las sesiones que más recuerdo fue la exhibición de Napoleón, de Gance, efectuada en Údine. El traslado de Pordenone a Údine fue en una maquinita de vapor, de carbón, para meternos una vez más en el pasado y en la época. Sí, suena bonito, pero a mí me tocó ir cerca de la máquina del tren y recibía todo el humo, de modo que no fue tan agradable... (Risas.) Pero, sí, por donde pasaba la máquina, como era una máquina del siglo XIX rehabilitada, todas las personas se quedaban asombradas de ver aquél tren antiguo transportando gente. Y preguntaban desde abajo: “¿A dónde van? o ¿de dónde vienen?” y uno, en broma, les decía: “De Catania”, recordando a los migrantes que iban del Sur al Norte. “Da Catania”, gritaba un compañero, me acuerdo muy bien.

En el fondo, Pordenone persigue una idea muy romántica de reconstruir el cine mudo tal y como fue. No es más que sumirse en el pasado, en la historia, entonces se trata de una idea muy romántica, ¿verdad?

Pero este romántico viaje al pasado tradicionalmente se ha caracterizado por la exhibición de materiales europeos o estadounidenses. Sin embargo, la edición de Le Giornate para este 2013 y el próximo 2014 nos honrará con la exhibición del primer programa enteramente extraeuropeo que se proyectará en Pordenone, el cual estará dedicado a México. En el 2013, el programa mexicano presentará lo que corresponde al documental de la Revolución Mexicana y en el 2014, se planea la exhibición de las películas de ficción realizadas en México en la época del cine silente.

Acerca de la procedencia de las imágenes, pertenecientes a las colecciones de la Filmoteca la UNAM, Francisco Ohem, Subdirector de Preservación y Acervos de esa institución, comenta:

Los materiales que se exhibirán en Pordenone empiezan con las vistas que tomó en México Gabriel Veyre, enviado de la casa Lumière, entre agosto de 1896 y enero de 1897; las cuales vienen a ser una especie de postales animadas con escenas desde cotidianas hasta históricas, como el traslado de la campana de Independencia hacia el lugar en que el todavía se encuentra en la actualidad, en el balcón central en el Palacio Nacional. Esta primera parte del material se complementa con imágenes que el Dr. de los Reyes ubicó en la colección de papel de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Se trata de vistas que un empleado de la Casa Edison tomó en México, en 1897. En ese sentido, tenemos dos muestras de materiales filmados en el siglo XIX, si bien no hechos por mexicanos, pero sí tomados en nuestro país. Luego, en ese mismo programa, vienen los trabajos de dos pioneros de nuestra cinematografía: los hermanos Alva y Salvador Toscano. Gracias a la donación que recibió la UNAM de los fondos de Toscano, se puede completar, de una manera muy lograda, lo que viene a ser este primer programa de México en el festival de Pordenone.

Fotograma hermanos Alva

Ohem agrega que al material anterior se suman las imágenes donadas a la Filmoteca de la UNAM por el AFI (American Film Institute). Al respecto, Francisco Gaytán, Subdirector de Rescate y Restauración de la Filmoteca, cuenta que se trata de imágenes que el cuerpo de ejército norteamericano filmó en México, cuando entró en nuestro territorio en la búsqueda de Pancho Villa, después de que Villa atacara físicamente Columbus, en Estados Unidos. “Entonces vino a México todo un ejército: cientos, miles de hombres, con el moderno equipo militar que tenía Estados Unidos, con automóviles, camiones, aviones, etcétera. Estamos hablando de 1911, 1912, y traían, por supuesto, a sus camarógrafos”.

El Dr Aurelio de los Reyes subraya el intenso trabajo de investigación histórica, identificación y ordenamiento que ha supuesto la “restauración editorial” de todo este material, la cual ha implicado la búsqueda en la crónica periodística de la época, el recorrido físico por los lugares donde aconteció la historia, la revisión de cada imagen, fotograma por fotograma, la elaboración de intertítulos que identifiquen las figuras históricas implicadas, los espacios en que se encuentran y las acciones que desarrollan, así como la disposición cronológica de las escenas para que narren visualmente un todo coherente y ordenado.

Ángel Martínez, quien encabeza el Departamento de Catalogación de la Filmoteca de la UNAM y ha trabajado a dos manos con el Dr. de los Reyes, nos cuenta además sobre el proceso de restauración fotoquímica de las imágenes:

Contábamos con materiales en nitrato de celulosa, por lo que tuvimos que hacer un duplicado de los mismos, es decir, una copia en material de acetato para poderlos manejar. Entonces, se enviaron a Canadá cerca de 16 rollos de película de 2 000 pies, marcados todos, con pietaje, de modo que exclusivamente se restaurara lo que íbamos a utilizar para el programa de Pordenone. Allí hicieron un escaneo del material y restauraron, fotograma por fotograma, la inestabilidad, corrigieron el cuadro, el contraste, la escala de grises, las rayas de proyección, algunas manchas que se ven en pantalla como resultado de un desprendimiento de la emulsión, etcétera. En general, el programa de Pordenone fue como armar un rompecabezas, nada más y nada menos que identificando cada una de las piezas.

Las imágenes de la Revolución que se exhibirán en el festival de Pordenone poseen un gran valor histórico y cinematográfico, como bien apunta Francisco Gaytán: “Es muy importante decir que la Revolución Mexicana es el primer movimiento social en el mundo que se registra con imágenes en movimiento. Éste es el primer material que retrata un movimiento social tan importante con película cinematográfica; éste es el primer país que utiliza este recién descubierto medio de comunicación para registrar esos cambios sociales, que son tan cinematográficos.”

Finalmente, el Dr. Aurelio de los Reyes reflexiona sobre uno de sus principales aprendizajes en el festival de Pordenone:

La experiencia en Pordenone me ha servido para valorar el cine nuestro, la narrativa nuestra, porque la idea que yo tengo es que el cine tiene el mismo origen en todos los países: las películas Lumière o las películas que muestran objetos en movimiento, y luego el cine se va convirtiendo en un espectáculo, va desarrollando su lenguaje. Pero México, al menos en lo que yo he visto, tuvo la oportunidad de crear su propia expresión y no seguir ortodoxamente el desarrollo del lenguaje cinematográfico.

Por otro lado, la producción documental del cine mexicano de la Revolución tiene características muy peculiares. No es que en los países europeos o en Estados Unidos no hubiera tomas de escenarios naturales; éstos existen desde Lumière hasta nuestros días. Pero la manera de organizar las imágenes, la forma de estructurar las películas en México, fue tomando una característica muy propia de aquí. Por eso es que esa narrativa choca y contradice un poco lo que algunos teóricos de la narrativa cinematográfica, como André Gaudreault, dicen. Insisto en que una cosa es el cine europeo, pero ese desarrollo nada tiene que con el desarrollo del cine acá en México. Se trata de cosas muy diferentes.

Entonces, el problema es que a partir de categorías muy particulares, generalizan, y esas generalizaciones no siempre encajan con las diversas realidades de los países. Todas estas propuestas teóricas empiezan a surgir, derivadas de Christian Metz en cierta medida, pero todavía no toman coherencia; aún están en plan de búsqueda de un lenguaje más apropiado, plural.

La resistencia y terquedad de Chaplin ante la pérdida del cine silente, lo llevó a la realización de uno de sus grandes clásicos, Luces de la ciudad (1931), que finalmente se convirtió en un éxito en taquilla. Un poco de esa terquedad y de la pasión por los encantos del silencio en el cine, mantienen a los amantes del silente en el trabajo por el rescate y conservación de estas películas, y hace pensar no sólo en esa necesidad de un lenguaje más plural para estudiar las diversas cinematografías, sino en la urgencia de recuperar en nuestras sociedades esa variedad de diversiones que alguna vez Chaplin soñó tan sabiamente.


Por Karla Calviño Carbajal