El tren fantasma

El tren fantasma

La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A.C., en colaboración con la Filmoteca de la UNAM, presentan: El tren fantasma. A través de esta función de gala, ambas instituciones se acometen para dar a conocer el trabajo de recuperación y restauración de las pocas películas que aún existen de la época muda del cine mexicano, reafirmando su compromiso con la divulgación y preservación del acervo fílmico nacional.

Semblanza del director

Gabriel García Moreno (1897-1943)

En 1925 el joven estudiante de contabilidad Gabriel García Moreno obtiene, gracias a una liquidación, una cámara cinematográfica con la que filma El buitre, su primera incursión fílmica. García Moreno mostró interés en el cine desde su juventud, trabajando como proyeccionista y camarógrafo en el municipio de Tacubaya, Ciudad de México, su población natal. Posteriormente, el ejercicio de su profesión como banquero le permite viajar y relacionarse con varios empresarios, a quienes convence para invertir en una productora cinematográfica.

Así funda en Orizaba, Veracruz, el Centro Cultural Cinematográfico.

Es allí donde filma El tren fantasma (1926) y El puño de hierro (1927), dos de las únicas tres películas silentes mexicanas que se conservan en la actualidad. En estas dos películas de entretenimiento, el cineasta demuestra un excelente domino del oficio cinematográfico, así como un depurado uso del lenguaje fílmico, propio de las películas de aventuras estadounidenses.

El estudio fundado en Orizaba es declarado en quiebra y García Moreno viaja a Hollywood, por iniciativa propia y sin ningún tipo de recomendación, y consigue empleo en los estudios Hal Roach, en el departamento de Background and Miniatures. Durante su estancia en los Estados Unidos perfecciona su técnica como laboratorista e inventa un proceso de revelado rápido para largometrajes.

Por reclutar a un grupo de técnicos norteamericanos, García Moreno regresa a México, en 1937, para fundar los Estudios Azteca. Tras desacuerdos con los inversionistas y socios, el cineasta y laboratorista mexicano se separa de la empresa para establecer los Estudios Cinematográficos Moreno, en Mixcoac. Allí experimenta con películas a color hasta su muerte, en 1943.