Ramona. Su vida y su tiempo

Ramona. Su vida y su tiempo

Por Willeman y Valerie Cervantes

Centro de Conservación Audiovisual

Biblioteca del Congreso en Washington

Helen Hunt Jackson nació en Amherst, Massachussets, en 1830. Jackson es conocida por ser la autora de la novela Ramona, inspirada en el maltrato a los indios americanos, la cual publicó en 1884, un año antes de morir. Desde entonces se ha editado más de 300 veces y se han hecho varias adaptaciones para el teatro, la radio, cine y televisión. En 1887 ya se había escrito la primera adaptación a guión de Ramona.

El cine tenía sólo 20 años cuando la primera versión de Ramona se llevó a cabo. El legendario D.W. Griffith fue el primer director en abordar la novela, creando en 1910 una versión de 17 minutos, protagonizada por Mary Pickford como Ramona y Herny B. Walthall como Alessandro. En 1916, Clune’s Productions, parte del grupo que estrenó El nacimiento de una nación en Los Ángeles en 1915, produjo el largometraje Ramona dirigido por Donald Crisp, mejor conocido como actor en películas como Broken Blossoms y The Uninvited. Aunque dicho film era bastante largo (14 rollos) fue bien recibido en su tiempo. No obstante, lo único que sobrevive es un sólo rollo de nitrato muy deteriorado, que tiene en su el acervo la Biblioteca del Congreso.

La versión silente de 1928, que es la que veremos, dirigida por Edwin Carewe, se estrenó con grán éxito. Carewe era en parte descendiente the los Indios Chickasaw; de hecho, su nombre original era Jay Fox.

Uno de los aspectos más notables de la película Ramona de Carewe, es la canción escrita por L. Wolfe Gilbert y Mabel Wayn, la cual se interpretaba durante la función y fue dedicada a Dolores del Río. Siguió siendo muy popular una vez que desapareció el film y varios artistas la interpretaron más adelante.

La restauración de Ramona

El proceso de restauración de Ramona comenzó con la única copia conocida del film, una copia en 35 mm con títulos en checo, encontrada hace 10 años, aproximadamente, en el Archivo Fílmico Nacional de Praga.

El Archivo Fílmico Nacional de Praga prestó el film a la Biblioteca del Congreso para hacer un nuevo negativo de preservación y para restaurar e imprimir los títulos en inglés. La copia fue enviada entonces al laboratorio de preservación del Centro Nacional de Conservación Audiovisual en Culpeper, Virginia, inaugurado en el 2007, que es, si no el último, uno de los últimos laboratorios fotoquímicos en haber sido construido en Estados Unidos.

Ahí se repararon las perforaciones de los sprockets y los empalmes con el fin de que pudiera enviarse a una de las impresoras de “wet gate” para crear un nuevo duplicado de negativo.

De la citada impresora, la película expuesta pasó al procesador de inmersión química y a una cabina de secado para prevenir manchas en el film. Una vez que se terminó el trabajo fotoquímico, se comenzó la gran tarea de rehacer en inglés los títulos que estaban en checo.

Los títulos se extrajeron de un periódico -que contenía un fragmento del guión de Ramona- que la Biblioteca del Congreso tenía en su poder (junto con promocionales de la película), desde 1928, fecha en la cual Inspiration Pictures les entregó los derechos de registro de Ramona y la solicitud de que les regresaran las dos copias de 35 mm en nitrato que tenían en su poder. Dicho periódico contenía un fragmento del guión que se usó como muestra para convocar a un concurso de guionistas. Ese fragmento ayudó a recrear la mayoría de los títulos. El resto fue traducido del checo al inglés en Los Ángeles.

Como no existía muestra de los títulos originales, para recrearlos se decidió utilizar el diseño del título de un libro publicitario de la película. Los títulos de los créditos también se rehicieron, a partir del material promocional, usando la misma fuente tipográfica que se utilizó en el resto del film.

Una vez que los títulos se terminaron y se incluyeron en la película, se creó un film sólo para los títulos. Éste se envió de vuelta al laboratorio de la Biblioteca del Congreso y ahí se creó un nuevo film negativo de 35 mm en un escáner llamado “Arrilaser”, donde los títulos se empalmaron físicamente con el recién creado negativo.

Después de todo ese trabajo, nos gusta pensar que la encantadora Ramona puede sonreír de nuevo.